Hace 20 años la amiga María E. Maxit desde Villa Eisa me hacía llegar a la radio estas palabras.
¿QUE HACEMOS CON LAS ILUSIONES?
Renovarlas, y no dejar que mueran por nada del mundo.
Como lo hacen muchos. O no.
Generalizar es un error que hace ver las cosas peor de lo que son. Las palabras “todos”, “la mayoría”, “siempre”, “nunca” y “jamás” suelen ser injustas, por que difícilmente se ajustan a la realidad.
El resultado seria un entrevero colosal de Quijotes y Sanchos Panzas.
¿Quién tiene razón? ¡Vaya a saber!
Tal vez el sensato equilibrio del término medio se logre por la existencia, precisamente, de dos extremos opuestos.
Para los Quijotes, el ensueño y la magia van de la mano y les molesta encontrarse en su camino a los empecinados en el “dos mas dos son cuatro”, a los que desconocen el encanto de que en esa formula aparezca, de pronto un cinco.
Para los Sanchos, con los pies en la tierra, nada es más importante que un plato de lentejas, y hablaran todo el día de ese plato de lentejas.
Ellos, no todos.
Y pensando a lo mejor en ese grupo en el que ni usted ni yo nos encontramos, fue que Andrés Eloy blanco escribió estos versos.
Tan solo la verdad en tu conducta,
Tan solo la verdad en tu cerebro,
Pero que al corazón le quede algo
De las dulces mentiras que te cuento:
Que ha de volver sobre el caballo flaco
El hondo caballero;
Que no hay casa sin agua y sin dinero,
Que el pez navega por lo azul del agua
¡Y el ave vuela por amor al viento!
lunaycamino@argentina.com


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